13 de Diciembre del 2018
ASISTENTES SOCIALES DE APS SE CAPACITARON EN DERECHOS HUMANOS PARA LA ATENCIÓN DE USUARIOS MIGRANTE
DICIEMBRE
15
Organizado por el Servicio de Salud y el Hospital Clínico de Magallanes
El Servicio de Salud y el Hospital Clínico de Magallanes desarrollaron una jornada de sensibilización a funcionarios de salud pública con atención directa a migrantes a la que asistieron profesionales de la Atención Primaria de Salud (APS). Las relatoras fueron Ligia Gallardo, asistente social del Servicio de Atención al Paciente del Hospital Padre Hurtado de la ciudad de Santiago y Claudia Padilla, asesora de la División de Atención Primaria de la Subsecretaría de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud, profesionales con una amplia experiencia en el trabajo con personas que llegan a Chile en busca de mejores expectativas laborales. También se contó con la exposición de Iris Concha, jefa de la Oficina Regional de FONASA.

En la actividad, se tuvo acceso a las cifras estadísticas que grafican la presencia de inmigrantes en el área de la salud pública y en el contexto nacional y mundial, dejando en claro que la presencia de extranjeros en el país (2.1%) sólo representa un tercio de la población total de chilenos en el extranjero, si se le compara. Es decir, los chilenos somos también migrantes. Nuestra región de Magallanes se pobló a partir de migrantes, por lo que el tema está presente en nuestras historias familiares.

Existen mitos, en la actualidad, que afectan nuestra percepción respecto del impacto de la llegada de inmigrantes a nuestro país. Algunos de estos son: “No cuentan con preparación para el trabajo”, “Son una carga para los servicios de salud”, “Son delincuentes” y “No aportan a la economía”. Sin embargo, la experiencia nos enseña que la población que llega al país proviene de países con promedios de escolaridad más altos que el nacional y que los inmigrantes cuentan con calificación laboral (más del 50% con enseñanza media completa y títulos técnico-profesionales). Lo que sucede en la práctica es que están dispuestos a ocupar cualquier puesto de trabajo (descarga de camiones, lavado de vehículos y otros servicios menores) con el fin de asegurar su propia mantención y la de sus grupos familiares (remesas a lugares de procedencia).

Al tratarse de población joven (más del 50% entre 20 y 39 años) presentan menores índices de morbilidad y si se enferman, no asisten a los establecimientos de salud. Esto refleja que, por desconocimiento o por oportunidad, no tienen un acceso a la salud igual al de un nacido en Chile. En relación a su aporte a la economía, cuentan con contratos laborales, descuentos previsionales, pagan impuestos y generan recursos para el país. Del total general de detenidos por la policía chilena, un 1.3% corresponde a migrantes lo que desmitifica la idea del inmigrante delincuente.

Sandra Montiel, asistente social del CESFAM 18 de Septiembre señaló: “Lamentablemente, en el diario vivir, estamos enfrentando la migración desde el desconocimiento, olvidando que a ellos les asisten los mismos derechos humanos que a nosotros, y que esta ‘atribución o capacidad de vivir en libertad y lograr el máximo bienestar’, es universal, como el derecho a migrar. Todos somos iguales, pero sólo en dignidad y derechos, en todo lo demás, somos diversos y diversas. Es la riqueza que la migración aporta. Mientras no exista en nuestro país una política migratoria, esfuerzos como los desarrollados en este encuentro, seguirán dependiendo de voluntades, sensibilidades y compromisos personales”.
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