15 de Diciembre del 2018
CESFAM 18 DE SEPTIEMBRE SE TRASLADA HASTA LOS HOGARES DE PACIENTES EN RIESGO DE DEPENDENCIA
ABRIL
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En una iniciativa extraprogramática liderada por kinesiólogo Alejandro Fernández Gálvez
En una iniciativa extraprogramática, un equipo del CESFAM 18 de Septiembre liderado por el kinesiólogo Alejandro Fernández Gálvez atiende a pacientes con riesgo de dependencia que por limitaciones geográficas, económicas, climáticas, funcionales o de otra índole, no pueden acceder al establecimiento y a las prestaciones requeridas. El 14% de la población inscrita en dicho centro de salud es mayor de 65 años y por características propias del envejecimiento u otros factores pueden llegar al final de sus días, postrados o dependiendo del cuidado de terceros.

Es el caso de Enolfa Vera Gómez, quien a sus 76 años, recibe las terapias kinésicas en forma semanal debido a una debilidad muscular generalizada. Lleva 5 meses como beneficiaria de apoyo kinésico en domicilio y reconoce que espera las visitas del profesional convencida de que su condición ha mejorado gracias a estos cuidados. “El apoyo moral es un valor agregado y me levanta el ánimo”, comentó emocionada la paciente.

Ella vive con su hijo Mario de 60 años, quien gracias a la recuperación de la funcionalidad de su madre, puede salir a trabajar sin temor. Cree que la labor del kinesiólogo Fernández no puede perderse en el anonimato, ya que prestigia la salud pública y renueva la confianza de la comunidad.

Una situación un poco más compleja afecta a María Magaly Leuquen Legüe, de 60 años, quien perdió la funcionalidad por un accidente vascular en mayo del 2013, en primer término y por secuelas de una cirugía al riñón (nefrectomía total). En su segunda hospitalización de un mes y 10 días (mayo 2014) abandonó el Hospital Clínico en una silla de ruedas. A consecuencia de su limitación sufrió varias caídas en domicilio y ha tenido que ser asistida continuamente por un tercero. Hace un mes abandonó totalmente los implementos de apoyo.

El bastón que permanece en un rincón, le recuerda lo difícil de los días vividos. “Es un milagro de Dios”, dijo, “hace tan poco no podía hacer nada sin ayuda y hoy estoy de nuevo caminando y trabajando”. María vive sola y tiene 2 pensionistas en su casa, que le permiten aumentar sus ingresos. Valora la dedicación del kinesiólogo Fernández, quien aceptó el desafío de hacerla caminar de nuevo, aunque su rango etáreo no le permitía acceder al programa.

Al consultar a Fernández sobre su motivación para implementar la iniciativa, explicó que en primer lugar observó el porcentaje de dependientes funcionales que año a año ingresaban al Programa Postrados de CORMUPA. Lo que le llevó a concluir que la pérdida de la autonomía se puede prevenir y recuperar con terapias kinésicas. “Es doloroso ver como las familias se afectan económica y emocionalmente con el cuidado de un paciente postrado, se pierden fuentes laborales y se suma un nuevo enfermo: el cuidador, por una condición que puede revertirse con el cuidado necesario”, expresó.

Asimismo comentó que la segunda motivación está dada por la obligación que asiste a los equipos de salud, de entregar una atención continua durante todo el ciclo vital. “La vejez no es una etapa que debamos aceptar como patológica, con enfermedades crónicas y limitantes, es posible llegar a viejo estando sano y siendo autónomo, de ahí la importancia de que las prestaciones de salud del CESFAM integren cada etapa de la vida como el eslabón de una larga cadena. Lo que más valoran nuestros adultos mayores de la atención en domicilio es la señal que les recuerda lo dignos e importantes que son para el establecimiento de salud que los cobija. Ellos valoran más una palabra de aliento o una muestra de cariño, que la perfección técnica de nuestro quehacer”, indicó.
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